lunes, 19 de enero de 2009

7.0. EL SANADOR INTEGRAL HA DE SER UN ARTISTA

HOMEOCREATIVIDAD

(Fuerzas Homeopáticas desde las Artes)


7.0. El Sanador Integral ha de ser un Artista, un Creador


La Verdadera Medicina es un Arte lleno de magia y de sutileza exquisita… El Sanador Integral ha de ser un Artista en el sentido más estricto y profundo de esta palabra… Su paciente ha de ser, en su proceso de enfermedad-salud-transformación, el barro que moldea y la piedra que esculpe, con obediencia y sensibilidad… Él mismo –el Sanador Integral- ha de ser la piedra y el barro a través del cual el enfermo consiga crearse a sí mismo como una persona más sana y mejor…


“Estéticas filosóficas” y “Estéticas teológicas” brotaron, poderosas y sugerentes, apenas hace unos años, en el concierto del pensamiento universal… Hoy se hace necesario que surja también, en medio de las Ciencias, una “Estética Médica”, pues si el hombre es, al mismo tiempo, una Obra de Arte y un Artesano excepcional, el Arte de la Medicina ha de ser el análogo que lo haga capaz de trascender y de alcanzar la Plenitud… La Transmutación del ser, la Alquimia espiritual, la Magia realizadora y transformadora, han de ser los milagros cotidianos del Verdadero Médico en el ejercicio de su Arte Integral…


Como una Danza… Como una SInfonía… Como un Poema prodigioso que brota de la nada… Así ha de ser, en cada caso, en cada relación médico-paciente, el Acto co-creativo de la sanación-liberación-transformación…


En el Consultorio Homeopático –y lo es cualquier sitio donde hay un Sanador Integral y una persona que quiere realmente curarse- hay dos pintores y dos lienzos –tal vez usados y gastados-, y dos paletas con todos los colores posibles… Hay dos escultores y dos piedras –tal vez irregulares e informes-, y dos recipientes con todas las herramientas necesarias… Pero hay, sobre todo, ojos-manos-almas-corazones que se disponen, esperanzados y decididos, a un nuevo parto creativo…


En la Medicina como Arte no se trata de “recuperar” la “vieja salud”. No se trata de volver al pasado para recobrar lo que antes se tenía. No se trata de “restaurar” hacia atrás… Se trata de un Ser Nuevo, de una Salud Nueva… Se trata –y la “enfermedad” comienza la Obra- de “ensuciar la tela” y encontrar la combinación única de trazos y colores que se esconden en ella, de “romper la piedra” y descubrir su esencia interior, … Se trata de una Nueva Composición, de una Nueva Melodía, en un Nuevo Tono y en un Nuevo Color…


El Arte Homeopático no es, entonces, una “técnica”… No es una determinada “escuela”… No es un conjunto delimitado de contenidos y experiencias… El Arte Homeopático, como la Vida misma, es Riesgo, Decisión, Inspiración, Trabajo, Libertad, y plena Confianza y Alegría por el resultado, cualquiera que este parezca ser… Y, por eso, como la Espiritualidad, este Arte no se puede propiamente “enseñar”… Cada estudiante, durante su formación como Sanador Integral, ha de permitir ser creado y auto-crearse como alguien bello, mágico, original, creativo, sorprendente y, por tanto, capaz de generar belleza, magia, originalidad, creatividad, sorpresa, a su alrededor… “Permitir ser creado” y “Auto-crearse” como un ser “homeocreativo” implicará, normalmente, que el estudiante de la Homeopatía se ejercite asiduamente en alguno o incluso en varios Artes u Oficios que le preparen interiormente a despertar-desarrollar-perfeccionar al Artista Médico que hay en su interior…


En el rumbo de la Salud Integral y de nuestra identidad como Sanadores Integrales, tal vez ayude recordar esta tarea médica de la Homeocreatividad, en dos palabras y en una sigla: El Verdadero Médico ha de ser un Soñador Integral (SI) (O, si prefieren: Sensibilidad Integral –SI-)...


“Duc in altum” (VVV)

“VE más lejos, VE más alto, VE más profundo”

Universidad de la IV República


miércoles, 17 de diciembre de 2008

6.0. EL SANADOR INTEGRAL HA DE SER UNA PERSONA ESPIRITUAL, UN SACERDOTE, UN "CHAMÁN"


HOMEOESPIRITUALIDAD

(Fuerzas Homeopáticas desde la Espiritualidad)


6.0. El Sanador Integral ha de ser una Persona

Espiritual, un Sacerdote, un “Chamán”


Los cuatro últimos siglos de “objetividad” y “cientificismo” intentaron echar fuera del conocimiento a la Metafísica y, por tanto, a la Espiritualidad y a la experiencia de lo divino y trascendente. Pero no se puede desconocer y desmantelar el ser sólo con afanes y razones… Negar el aspecto espiritual del ser humano ha sido negar su esencia misma, su eternidad, sus infinitas posibilidades, su unidad con el Todo, sus más profundos valores y sus más extraordinarias capacidades… Ha sido disminuirlo y enfermarlo… Ha sido restarle oportunidades de Felicidad y Salud Plena… Ha sido dejarle a la deriva, vacío, solo, sin Origen y sin Sentido… Ha sido separarlo de los hombres sus hermanos e incluso de sí mismo… Ha sido alienarlo y fragmentarlo… Ha sido deshumanizarlo y cosificarlo…


El ser humano es Materia, es Alma-Mente-Vida, pero es también Energía-Espíritu… El Verdadero Médico Homeópata, durante el proceso curativo, ha de encontrarse con el Espíritu de su enfermo a través de su propia Energía-Espíritu… Las Fuerzas Espirituales son las Fuerzas Homeopáticas más poderosas, pero también las más sutiles y escurridizas, y no se dejan manipular, ni “controlar”, excepto por Médicos profunda y verdaderamente espirituales… “Nadie da lo que no tiene”, y esto es especialmente cierto de las Fuerzas Espirituales de Semejanza… Por eso, una de las grandes tareas en la Formación Médica de un Sanador Integral es el “proceso de espiritualización” de sus estudiantes. Proceso que implica la conciencia y la decisión plenas del alumno. Proceso que está más ligado a intensas experiencias espirituales que a un conjunto de contenidos y doctrinas…


El Sanador Integral ha de ser un hombre auténtica y profundamente conectado con “el mundo de arriba” (lo metafísico y espiritual) para servir de relación de intermediación, de puente, con “el mundo de abajo” (lo físico y material)… Ha de ser un “Sacerdote”, un “ser sagrado” que recibe y comunica poderes de santificación y de perfección, es decir, de Salud Verdadera y Plena[1] –un “Chamán”, en conceptos latinoamericanos-… Un hombre entre dos mundos, enamorado de ambos, comprometido con ambos –pues ambos son uno, están unidos-… Un hombre que sabe que el cielo no será realmente cielo si no asume plenamente la tierra. Un hombre que sabe que la tierra no será realmente maravillosa y completa si no logra asumir totalmente su potencia de cielo… Un hombre “entre el cielo y la tierra” que escucha y canta y danza “la música de las esferas” …


Un ser humano honesto, ético, humilde, generoso, paciente, revolucionario, lleno de esperanza, pacífico, capaz de sacrificio, feliz, comprometido siempre con todos, pero especialmente con los más pobres… pues ser “espiritual”, ser “sacerdote”, no es cuestión de etiquetas o ritos o conocimientos, sino de actitudes y de hechos…


Ninguna escuela puede realmente “graduar” en Psicología o en Medicina, pero mucho menos puede hacerlo en Espiritualidad Homeopática. Ningún “plan de estudios”, ninguna serie de contenidos, tiempos o métodos… Sólo la vida misma, los hechos, las experiencias, los resultados, pueden dar testimonio de si un estudiante ha llegado a ser o no un Verdadero Médico-Psicólogo-Luchador Social-Sacerdote[2]… Pero hay que crear las condiciones y oportunidades para que esta transformación suceda; hay que desearla, y crearla, y esperarla, a cada día, a lo largo de los estudios y a lo largo de la vida… Pues el mundo está necesitado y anhelante de estos Nuevos y Verdaderos Sanadores…


“Homeoespiritualidad”, por supuesto… Pues aunque teóricamente –“de iure”- toda auténtica espiritualidad es homeopática, en la práctica –“de facto”- existen “espiritualidades” –en realidad “religiosidades”- que resultan no homeopáticas… Se trata de las “religiosidades” regañonas, o represivas, o deprimentes, o castigadoras, o culpabilizantes, o manipuladoras, o dogmáticas, o atemorizantes, o alienantes, o adormecedoras, o castradoras, o hipócritas, o legalistas…


La Homeoespiritualidad, por el contrario, ha sido, es y ha de ser: motivadora, libertaria, gozosa, misericordiosa, aceptante, creativa, abierta, gratificante, liberadora, potenciadora, veraz y congruente, profundamente respetuosa de la conciencia personal…


En el rumbo de la Salud Integral y de nuestra identidad como Sanadores Integrales, tal vez ayude recordar esta tarea médica de la Homeoespiritualidad, en dos palabras y en una sigla: El Verdadero Médico ha de ser un Sacerdote Integral (SI) (O, si prefieren: Santificador Integral –SI-, Sacramento Integral –SI-)...


“Duc in altum” (VVV)

“VE más lejos, VE más alto, VE más profundo”

Universidad de la IV República


[1] Véanse las reflexiones sobre esto en el tema “El Verdadero Médico” y también en el tema “El cómo de la curación”...

[2] Esta tétrada conceptual, “Médico-Psicólogo-Luchador Social-Sacerdote”, se explicará más en el tema “La Curación ha de ser también Una”...

miércoles, 10 de diciembre de 2008

5.0. EL SANADOR INTEGRAL HA DE SER UN LUCHADOR SOCIAL


HOMEOSOCIOSOFÍA

(Fuerzas Homeopáticas desde la Sociosofía)


5.0. El Sanador Integral ha de ser un Luchador Social


No sólo el hombre individual está o es intrínsecamente “enfermo”… También como “humanidad”, como sociedad, como conjunto de interrelaciones humanas, hay un proceso permanente de recomposición, de madurez, de evolución, que conlleva “crisis”, “errores”, “malestares”, “malas decisiones” y que simplemente señalan una “Enfermedad Social” que afecta a las personas particulares y que también –y especialmente- hay que atender… A veces un individuo está enfermo sólo porque su sociedad o su entorno están enfermos. Hay desempleo o carencias económicas básicas o marginación social o violencia institucionalizada y eso disminuye o enferma a muchas personas y señala y expresa un “tejido social” que se está descomponiendo y que clama por curación y ayuda…


Según nuestro punto de vista, no existe un término que conjunte, de la manera más armónica y completa posible, las diferentes ciencias o disciplinas que estudian los aspectos sociales, económicos, políticos y culturales del ser humano. Por ello, la Universidad de la IV República propone este concepto: “Sociosofía” (“Sabiduría acerca de lo socio-cultural-económico-político”). En este tema reflexionaremos en torno a la Sociología, la Cultura, la Economía, la Política, la Antropología científica, buscando las Fuerzas Homeopáticas que nos ayuden a sanar y a crecer también como Familia, como Comunidad, como Sociedad...


El Verdadero Médico ha de saber mirar más allá del hombre individual que tiene en su consultorio. Por este hombre que está aquí ha de saber mirar más allá de él, ha de percibir su ambiente, ha de comprender el conjunto de sus relaciones interpersonales, sean familiares, de trabajo, de amistad, de conflicto, de grupo… Su “historia clínica”, hoy más que nunca, ha de contener información y reflexión acerca de sus asuntos económicos, sociales, políticos, etc., pues muchas Fuerzas Homeopáticas de gran importancia surgirán de este aspecto, en la búsqueda de la Paz y de la Salud plenas…


El Sanador Integral ha de saberse y sentirse parte del entorno socio-económico-político de su paciente, ha de empatizar con sus “éxitos” y sus “fracasos”, ha de “visitar” interiormente su casa, su trabajo, su ambiente; ha de “conocer” a sus amigos, familiares y vecinos, así como a las personas con quienes tenga conflictos; ha de solidarizarse con sus preocupaciones y sus luchas en la situación particular social de la que forme parte…


Allí mismo en el consultorio, médico y paciente, han de percibir la “herida social” que les afecta a ambos, de la que ambos son responsables, y que necesita de ambos para recomponerse e incluso encontrar un nuevo y mejor “organismo sociopolítico”…


Es por eso que, especialmente en esta área de la Medicina, el Verdadero Médico resulta con frecuencia confrontado y transformado, pues descubre experiencialmente que no es un individuo aislado sino que existe en comunión con otros seres, que todo sufrimiento es también suyo, que toda herida le duele también a él y que la persona que tiene delante es su hermana o su hermano, que la Salud es “salud todos” y “salud juntos”; que nos curamos y nos salvamos todos, como sociedad, como Humanidad, o nadie en realidad se cura ni se salva; que tener dinero o bienes “yo” a costa de que otros no lo tengan, no es verdadera riqueza; que tener oportunidades y acceso a bienes y servicios, mientras otros carecen de ello a mí me disminuye y me enferma; que la democracia, la igualdad, la fraternidad, la libertad, un Mundo Nuevo y una Sociedad Nueva empiezan desde mis propios hechos y actitudes…


Por este hombre que está aquí, sufriente, pobre, marginado, el Sanador Integral ha de alcanzarse a sí mismo y percibir sus profundas y múltiples heridas y así saberse y experimentarse ese hombre que está allí, sufriente, pobre, marginado…


El Verdadero Médico Homeópata, así, se convierte inevitablemente en un Luchador Social, en un “hombre de Izquierda”… Se hace Médico desde la humanidad sufriente y para la humanidad sufriente, desde los pobres y para los pobres… Sabe que su “consultorio” es también la plaza pública y la calle, el mitin y la marcha, y que no sería Verdadero Médico si no reclamara y buscara para todos lo que tiene o requiere para sí mismo… Es un crítico y un rebelde del sistema –cualquiera que este sea- mientras no haya un mínimo de bienestar socio-económico-político verdaderamente para todos…


Por razones altruistas y de fraternidad solidaria, por supuesto, pero, sobre todo, por Salud Plena propia, por Felicidad y Plenitud verdaderas, por puro “egoísmo” –“Amor a sí mismo”, en el mejor de los sentidos-… Pues el hombre verdaderamente Sabio y “Sano”, Iluminado y Evolucionado, es el único que no acepta estar sano –le es imposible sentirse sano- mientras exista un solo congénere enfermo… Sólo así, con esta radical urgencia, puede el Sanador Integral ser siempre y por todas partes, al mismo tiempo, un Gran Enfermo y un Verdadero Médico…


En el rumbo de la Salud Integral y de nuestra identidad como Sanadores Integrales, tal vez ayude recordar esta tarea médica de la Homesociosofía, en dos palabras y en una sigla: El Verdadero Médico ha de ser un Solidario Integral (SI) (O, si prefieren: Socialista Integral –SI-)...


“Duc in altum” (VVV)

“VE más lejos, VE más alto, VE más profundo”

Universidad de la IV República


miércoles, 3 de diciembre de 2008

4.0. EL SANADOR INTEGRAL HA DE SER UN PSICÓLOGO, UN MÉDICO DEL ALMA


HOMEOPSICOLOGÍA

(Fuerzas Homeopáticas desde la Psicología)


4.0. El Sanador Integral ha de ser un Psicólogo, un Médico del Alma


El “alma” –“anima”- o la “psique” del ser humano es el otro aspecto de su ser que, con grandes luchas, incomprensiones y dificultades, ha ganado ya actualmente un sitio destacado en la Antropología y en la Medicina… Aunque sea como una “hermana menor” de la medicina tradicional, tolerada, menospreciada, concediéndosele un número minoritario entre las enfermedades del ser humano –las “enfermedades mentales”, dicen-, la Psicología ha conquistado un lugar en la mayoría de las instituciones educativas y de salud, en la mayoría de los países…


El Sanador Integral ha de ser entonces también un Psicólogo, no como algo “extra” o “accesorio” sino como algo vital y fundamental en su práctica médica, pues ha de saber mirar y comprender esos aspectos del ser y de la enfermedad no físicos, intangibles, “invisibles”, que su paciente le expresa y le comunica con su palabra, gestos y actitudes, y que, por supuesto, no se encuentran sólo en la esfera “mental” o “emocional” sino en su ser entero…


La “hermana menor”, para el Médico Integral, ha de convertirse en la “hermana mayor” que, al mirar y comprender los aspectos biocorporales de su enfermo, los ve y los entiende como manifestaciones externas de algo más importante y trascendente que está en el interior… Hay una “voz” y una “llamada”, en cada síntoma y en cada enfermedad, que hay que escuchar… Hay un “camino homeopático” que el proceso morboso está señalando para este enfermo, en este momento particular de su historia, que hay que transitar… Hay un proceso de cambio, de evolución, de transformación, que se está significando en el homeodinamismo patológico y que hay que asumir… Y esto es lo que preponderantemente hay que observar, analizar, investigar y descubrir, durante el Tratamiento Integral Homeopático…


Juntos –hay que insistir otra vez-, médico y paciente… El mejor “psicólogo” del paciente es el propio paciente. Él sabe, mejor que nadie, quién es y qué quiere, cuáles son sus límites y sus potencialidades; cuál es el “camino” o el “cambio” que hay que enfrentar… Y habla y se comunica, como un excelente psicoterapeuta de sí mismo, a través del lenguaje que escoge y a través de sus gestos y actitudes –por lo regular en forma “inconsciente”-… Su “consciente” pregunta al médico qué le pasa o qué tiene que hacer, pero si uno, con verdadera actitud homeopática, no se apresura a responder, el “inconsciente” del mismo enfermo empezará a responder a sus preguntas con una gran sabiduría y exactitud… El Verdadero Médico, amoroso y atento, sólo tiene que escuchar, percibir, homeoconectarse con el interior del enfermo, empatizar con él, comprender-gozar-sufrir con él, experienciar la unidad con él, ser-hacerse como él, ser él en solidaridad y semejanza, para despertar las Fuerzas Homeopáticas correspondientes en sí mismo y transmitirlas a su paciente en las formas, tiempos y expresiones más adecuadas…


En Homeoeducación, en Homeofilosofía, en Homeociencia, en Homeopsicología, nadie ha de decidir por nadie, nadie ha de pretender a priori saber las respuestas sobre nada, nadie ha de juzgar o condenar como “bueno” o como “malo” tal camino o tal objetivo, ni como “buena” o “mala” tal decisión o tal respuesta… En cada situación particular el paciente es el único que sabe, él es el responsable de lo que le pasa y de él dependen su curación profunda, su alivio transitorio o su estancamiento crónico… Y, por ello, toda percepción profunda del Sanador Integral, toda Ciencia y Sabiduría, todo amor posible, han de estar no dentro de sí sino en el interior del otro cuando ocurre la consulta auténticamente homeopática…


Un “noveno” al menos, entre las Fuerzas Homeopáticas, ha de surgir de esta especialísima comunicación entre las psiques de médico y paciente… Cuando, con humildad y generosidad, el Verdadero Médico logra interconectarse con su enfermo, de interior a interior, de alma a alma, de corazón a corazón, frecuentemente comienza ya la Iluminación o la Curación, aun antes de que se haya decidido qué medicamento homeopático es más adecuado a esta patología en particular… El paciente, en estos casos muy frecuentes, revela y refleja durante la comunicación homeopática que “se siente mejor”, que “desde que comenzó a hablar con el médico sus molestias comenzaron a disminuir”…


En el rumbo de la Salud Integral y de nuestra identidad como Sanadores Integrales, tal vez ayude recordar esta tarea médica de la Homeopsicología, en dos palabras y en una sigla: El Verdadero Médico ha de ser un Sicoterapeuta Integral (SI) (O, si prefieren: Sicólogo Integral –SI-)...


“Duc in altum” (VVV)

“VE más lejos, VE más alto, VE más profundo”

Universidad de la IV República

miércoles, 26 de noviembre de 2008

3.0. EL SANADOR INTEGRAL HA DE SER PLENAMENTE CIENTÍFICO

HOMEOCIENCIA

(Fuerzas Homeopáticas desde las Ciencias y la Medicina)


3.0. El Sanador Integral ha de ser plenamente Científico


Ciencia, sí. Pero no la que está “moribunda”. No la que ha sido manipulada con fines socio-económico-ético-políticos. No la que ha sido “endiosada” y se ha hecho intolerante y dogmática. No la que desconoce y desprecia otros modos del conocimiento y del ser y de la acción que no sean los del experimento y del desarrollo tecnológico y del método invasivo-destructivo. No la que ha pretendido absurdamente acabar con la Filosofía y la Espiritualidad y el Arte, o darles un valor accesorio y poco importante…


Una Nueva Ciencia, que sea consciente y evite esos y otros errores básicos de principios y de método… Que sea verdaderamente Ciencia: humilde, respetuosa, abierta, multidimensional, en auto-comprensión y transformación permanentes… Homeociencia… Ciencia que parte del principio de la “Unidad básica de todos los seres y cosas” y que sabe entonces que todo “análisis”, “disección”, “observación”, es inevitable e inherentemente parcial e incompleto; que sabe que el viejo sueño de separar el objeto del sujeto, al observador de lo observado, ha mostrado ser sólo eso: un sueño extraño y absurdo, completamente incoherente con el ser real-unitario-holístico de las cosas…


Ciencia que se sabe uno de los modos de la Epistemología y que no pretende ser ni el único ni el más importante… Ciencia que, mientras investiga, reflexiona, descubre, teoriza y aclara algunos asuntos, escucha y aprende también muy atentamente de las voces y resultados de todas las otras Ciencias y Saberes –entre ellas las mal y condescendientemente llamadas “Humanidades”, en ese afán obsesivo diferenciador y separacionista del viejo paradigma científico-, para comprender mejor la esencia, el valor y la existencia-acción de las cosas y los seres…


El Sanador Integral, el Auténtico Médico Homeópata, ha de ser plenamente Científico, en este sentido amplio y abierto que estamos explicando… Ha de ser riguroso y extremadamente cuidadoso en la observación-análisis-experimentación de los procesos físico-químico-biológicos, tanto en sus estudios teóricos y prácticos, como, sobre todo, en la reflexión respetuosa y seria sobre cada enfermedad y cada paciente suyo…


La Anatomía, la Fisiología, la Histología, la Patología, la Microbiología y todas las demás disciplinas afines que estudian al ser humano desde el punto de vista científico han de ser, por supuesto, abordadas por el estudiante de la Verdadera Medicina, al menos en sus aspectos más básicos y fundamentales, para la mejor comprensión de lo que sucede a sus enfermos y de lo que puede hacer para ayudarles… Es no sólo un deber sino un verdadero placer y privilegio contemplar la extraordinaria Naturaleza físico-química-biológica del ser humano y comprender su funcionamiento armónico y admirable… Fotografías, microfotografías, videos, animaciones, son hoy recursos al alcance de cualquiera que desee asomarse al universo biocorporal del hombre, tanto en salud como en enfermedad…


Pero, por supuesto, sin permitir que “los árboles nos impidan ver el bosque”… Estas disciplinas “científicas” no son ni el todo ni lo más importante que ha de contemplarse-admirarse-comprenderse sobre el ser humano… No puede seguir sucediendo en las Facultades de Medicina que la carga horaria y de recursos de estudio-observación-experimento sea casi exclusivamente en torno al cuerpo del hombre… Es un absurdo y un lamentable desperdicio… Muchísimos pensadores lo han venido anunciando y denunciando desde hace tiempo[1]: Si se destinaran al menos la mitad del tiempo y los recursos –de Universidades, Laboratorios, Fundaciones, etc.- a la investigación-observación-experimentación de los aspectos emocionales, sociales y espirituales del ser humano hoy sería otra su situación y otra la Medicina que tendría a su alcance…


Urge hoy otra Anatomía, otra Fisiología, otra Patología, además de las que se han dedicado al aspecto corpóreo del hombre… Necesitamos Anatomías del Alma, Fisiologías de la Mente, Patologías del Ser Social humano, Histologías de su Espíritu… Está más que demostrado por la propia Ciencia, además de la Filosofía y otros Saberes, que el ser humano es muchísimo más que sólo sus aspectos físico-químico-biológicos observables, por lo que es un sinsentido que la medicina actual que se estudia y se ejerce sea una medicina que se fundamenta prácticamente en sólo estos aspectos físico-químico-biológicos observables…


Por ello, nuestra propuesta es que, en el estudio de la Verdadera e Integral Medicina al servicio del hombre total, sus aspectos corpóreos ocupen únicamente un “noveno” del tiempo y de los recursos disponibles… Este Curso, por ejemplo, es todo sobre Medicina -es como una Guía para el estudio de la Verdadera, Completa e Integral Medicina-, y sólo hablaremos en él una “novena parte” acerca de los aspectos físico-químico-biológicos que tengan que ver con la Salud y la Enfermedad del ser humano…


A riesgo de parecer excesivos, hemos de decir, clara y decididamente, que el “perfil” del Sanador Integral ha de incluir que en su práctica médica dedique una “novena parte” de su tiempo y conocimientos a los aspectos físicos de su enfermo y los otros “ocho novenos” a los aspectos no físicos de su paciente… O más concretamente: el frasquito de “chochitos” que decide dar a su enfermo al final de su consulta ha sido es y será sólo una “novena parte” entre los “medicamentos” que ha dado, da y dará durante el tratamiento integral de su paciente…


En el rumbo de la Salud Integral y de nuestra identidad como Sanadores Integrales, tal vez ayude recordar esta tarea médica de la Homeociencia, en dos palabras y en una sigla: El Verdadero Médico ha de ser un Sanador Integral (SI) (O, si prefieren: Sistema Integral –SI-)...

“Duc in altum” (VVV)

“VE más lejos, VE más alto, VE más profundo”

Universidad de la IV República


[1] Alexis Carrel, por ejemplo, en La incógnita del hombre...


miércoles, 19 de noviembre de 2008

2.0. EL SANADOR INTEGRAL HA DE SER UN PENSADOR, UN FILÓSOFO

HOMEOFILOSOFÍA

(Fuerzas Homeopáticas desde la Filosofía)

2.0. El Sanador Integral ha de ser un Pensador, un Filósofo


El Verdadero Médico ha de ser un Pensador, un Filósofo… No puede estar a oscuras sobre los aspectos básicos del Ser, del Conocer y del Hacer… Y mucho menos puede estarlo acerca del Ser Humano… El Misterio del Hombre, de su enfermedad y salud, de su vida y su muerte, de su nacimiento-evolución-crecimiento, han de ser una reflexión permanente e incesante en el Sanador Integral…


Y ha de intentar y lograr que su paciente también homeofilosofe… que se conozca y se comprenda a sí mismo… que abra su mente y su espíritu a los Misterios que ahora mismo están buscando revelarle sus síntomas y su enfermedad… que abra su corazón y su alma a los secretos y transformaciones que le están aguardando y en los que tiene que participar…


La Filosofía que se filosofa sólo cuando hay “ocio” o una especie de “no urgencia vital” resulta, por lo regular, “mala filosofía”… No. La Filosofía que importa filosofar es aquella que es importante y urgente para la Vida. Es aquella que -precisamente- es vitalmente necesaria y posible cuando hay sensación de enfermedad, de impotencia, de vacío… Es en esta experiencia, cuando casi parece que no se quiere ni se puede “pensar”, donde la reflexión resulta particularmente iluminadora y trascendente. Es cuando, más fácilmente, el paciente comprende lo que es y lo que le pasa; lo que son los demás y lo que les sucede… Y a todo ello urge y obliga la enfermedad…


Filósofo no es el académico que se sabe algunas teorías y doctrinas acerca del ser humano sino aquel que sabe quién es él y decide quién ha de ser. Y esto es algo que ocurre con más facilidad en la relación enfermo-terapeuta que en la relación maestro-alumno de una Escuela de Filosofía…



El Verdadero Médico ha de ser muy consciente de que la filosofía “científica” y “liberal-competitiva-individualista-capitalista”, que ha acompañado los procesos socio-económico-ético-políticos y también del pensamiento en los últimos cuatro siglos, está moribunda, y de que un Nuevo Paradigma Filosófico está hoy surgiendo y acompañando a un Nuevo Despertar del Ser Humano y a una Nueva y más completa comprensión de sí mismo y de su entorno[1]… El Sanador Integral ha de colaborar, con cada paciente y con cada consulta, en el derrumbe de esa “vieja filosofía” que ha cosificado y alienado al hombre, así como en la construcción de esa “Nueva Filosofía” capaz de liberar al ser humano y capaz de hacerlo sujeto de su propio destino y plenamente solidario con el destino de sus congéneres…

En el rumbo de la Salud Integral y de nuestra identidad como Sanadores Integrales, tal vez ayude recordar esta tarea médica de la Homeofilosofía, en dos palabras y en una sigla: El Verdadero Médico ha de ser un Sabio Integral (SI) (O, si prefieren: Síntesis Integral –SI-, Suma Integral –SI-)...


“Duc in altum” (VVV)

“VE más lejos, VE más alto, VE más profundo”

Universidad de la IV República


[1] Todo esto se explicará mejor en el tema “La Vieja Filosofía”...




miércoles, 12 de noviembre de 2008

1.0. EL SANADOR INTEGRAL HA DE SER UN EDUCADOR


HOMEOENSEÑANZA

(Fuerzas Homeopáticas desde la Educación)

1.0. El Sanador Integral ha de ser un Educador, un Maestro,

y al mismo tiempo se ha de comprender

como un permanente Educando y Discípulo


No hay separación maestro-discípulo... Hay unidad y semejanza... La relación educativa es o ha de ser una interrelación homeopática, de semejanza... “Nadie enseña a nadie. Todos nos enseñamos mutuamente”, han dicho Freire y muchos otros educadores... Cada maestro es, en realidad, al mismo tiempo, alumno y compañero... Cada alumno es, en realidad, al mismo tiempo, maestro y compañero...


Como, igualmente, no ha de haber separación médico-paciente... Hay unidad y semejanza... La relación terapéutica es o ha de ser una interrelación homeopática, de semejanza... “Nadie cura a nadie. Todos nos sanamos mutuamente”, debiéramos decir también en el campo de la Medicina... Cada médico es, en realidad, al mismo tiempo, paciente y compañero de camino... Cada paciente es, en realidad, al mismo tiempo, sanador y compañero de camino...


El Médico ha de ser un Educador, si quiere ser Verdadero Médico… El conjunto de sus orientaciones y enseñanzas son Fuerzas Médico-Homeopáticas que pone en acción, en forma análoga a las Fuerzas de Aprendizaje que pone el maestro frente a sus discípulos… El Sanador Integral ha de ser muy consciente –y humildemente respetuoso- del enorme Poder que tienen su palabra, sus gestos y sus actitudes en la persona que busca su ayuda… Su palabra, su explicación acerca del ser del paciente, acerca de su proceso “morboso”, acerca de las fuerzas de salud y de vida que está experimentando, etc., son Medicina, son Homeopatía, son ya la Curación que busca el enfermo…


E, igualmente, el Verdadero Médico ha de situarse frente a su enfermo como un alumno delante de su maestro… Ha de escuchar con atención, ha de estar atento a las explicaciones y detalles que le proporciona el paciente, ha de estar muy despierto para percibir las claves y los secretos que sólo el propio enfermo es capaz de comprender y comunicar acerca de lo que le pasa… O, si se prefiere que lo digamos de otro modo: el Médico Homeópata ha de colocarse humilde y reverente frente a la Naturaleza, Madre y Maestra, que le revela, a través de las experiencias del enfermo, los misterios siempre nuevos acerca del Ser, acerca de la Enfermedad y la Muerte, y acerca de la Plenitud y la Vida…


Esta escucha atenta en el Verdadero Médico, ese respeto profundo por la persona que tiene delante, esa convicción de que las palabras, gestos y actitudes de su enfermo son reveladores y fundamentales para la comprensión del problema, etc., tienen también un gran Poder Transformativo; son ya, también, Medicina, son Homeopatía, son ya la Curación que anhela el enfermo…


Cuando ocurre una Verdadera Consulta Homeopática, el consultorio se convierte en Aula de Homeoenseñanza en donde dos personas –el médico y el paciente- se comprenden y experimentan como criaturas pobres y ciegas que requieren de toda la luz y de toda la ayuda del otro, y, al mismo tiempo, como criaturas poderosas y luminosas capaces de hacer luz y diferencia en la otra persona[1]…


En el rumbo de la Salud Integral y de nuestra identidad como Sanadores Integrales, tal vez ayude recordar esta tarea médica de la Homeoenseñanza, en dos palabras y en una sigla: El Verdadero Médico ha de ser un Sembrador Integral (SI) (O, si prefieren: Semilla Integral –SI-, Simiente Integral –SI-, Savia Integral[2] –SI-)...

“Duc in altum” (VVV)

“VE más lejos, VE más alto, VE más profundo”

Universidad de la IV República


[1] Esta idea se podrá reflexionar mejor en el tema “Escultura Lenta”...

[2] Este concepto, “Savia Integral”, se comprenderá mejor en el tema “El Arcano del Crecimiento y de la Madre”...